Autor MSc. Rafael Briceño.

Actualmente, el mundo ha sido sorprendido y está viviendo una intensa transformación debido a la llegada del COVID-19, es por ello que el ritmo de vida acelerado; lleno de actividades sociales, culturales, familiares, trabajo y estudio al que los venezolanos estaban acostumbrados se ha visto afectado en los últimos meses por la llegada de la pandemia. Luego, de llevar una vida laboral, social, familiar, escolar y universitaria activa, la presencia del virus provocó que muchos se refugiasen en sus casas, cambiando por completo su forma de vivir, como ya sucede en los países en los que el covid-19 tiene fuerte presencia.

En este mismo orden de ideas, el sector educativo dio un giro sustancial en su forma tradicional de impartir sus aprendizajes y las principales universidades del país como Los Andes, UCV , USB, UCAB, entre otras; adoptaron un protocolo de clases virtuales a través del programa “Universidad en Casa”. De igual forma, las escuelas y liceos en los últimos dos periodos escolares han llevado a cabo sus clases de manera virtual  mediante el programa “Cada Familia una Escuela” medida que se replicó en el resto del país. Todo lo anterior, obligó a replanificar en función del uso de los diversos recursos en relación a las tecnologías de la comunicación y la información (TIC de aquí en adelante) disponibles en los diversos contextos sociales.

En estas circunstancias, docentes, estudiantes y comunidad educativa en general, confrontaron una realidad que a primera vista se percibió como fácil de manejar; es decir, desarrollar el período académico en modalidad virtual. Sin embargo, al no contarse con la experiencia suficiente en la aplicación de las TIC con fines educativos se generó un problema en el sentido de actuar sobre la marcha para emplear adecuadamente tales recursos digitales, lo que implica una ruptura en el abordaje educativo que se venía desarrollando en la modalidad presencial; generando a su vez, la necesidad por parte del docente de estudiar las estrategias y herramientas pertinentes para abordar con efectividad el proceso de enseñanza y aprendizaje durante la emergencia por COVID-19.

Video 1

De acuerdo con el video nro 1 titulado: “Psicopedagogía y Tecnología”, el profesor Alexis Argomedo, plantea que el aprendizaje comienza muchos antes del nacimiento de los niños y niñas, es decir; desde la concepción misma del ser humano y por supuesto que la familia juega un papel preponderante en el mismo.

Bajo esta premisa, sostiene el entrevistado; que a finales del siglo XIX se pensaba que los niños eran como un vaso vacío en el cual solo se tenía que depositar conocimiento, pero posteriormente en las primeras décadas del siglo XX, el psicólogo Jean Piaget demostró mediantes sus estudios que los niños son agentes activos que poseen un aprendizaje innato y el maestro está allí es para compartir y construir juntos su aprendizaje, por tal razón durante la etapa prescolar y de primaria es donde los niños y niñas dan sus primeros pasos para fijar su personalidad, valores, hábitos de estudio, otros.

Es así, como Piaget demostró que el niño no se limita a repetir lo que escucha decir a los adultos ni a copiar internamente lo que sus ojos ven y se pronunció, por el movimiento de la «escuela nueva» o «escuela activa», opuesta a la enseñanza tradicional, basada en la autoridad del maestro y la obediencia a sus enseñanzas. En el movimiento de esta escuela, Piaget señala, la importancia de educar a los niños en la libertad, apoyándose en los intereses del niño y en su propia actividad.

Cónsono con Piaget, el profesor Argomedo plantea la necesidad de una escuela nueva, por lo que creó un modelo llamado La Escuela Nueva, el cual está basado en cinco pilares fundamentales, como son: Asertividad, Empatía, Resiliencia, Prudencia y Amor; cada uno de ellos pensados en función del anterior y donde el maestro juega un rol muy importante en el proceso educativo de sus estudiantes. No obstante, el profesor antes identificado, menciona que en su país de origen (Perú) el proceso de enseñanza –aprendizaje no ha sido fácil ante la llegada del COVID-19, sin embargo; el uso de la tecnología ha permitido acortar las distancias entre los países y romper las fronteras, para que de este modo el conocimiento trascienda mucho más allá de las cuatro paredes del aula de clases.

 Además, sostiene que la humanidad está siendo testigo del nacimiento de un nuevo mundo, del cual; ella misma es responsable y como consecuencia de ello se virtualizó el proceso de enseñanza y aprendizaje. Cabe destacar, que el maestro como orientador de los aprendizajes de sus niños, tiene gran relevancia y es por esta razón que en la medida de sus posibilidades  debe hacer visitas a los hogares de sus estudiantes para socializar  e interactuar más con las familias con la finalidad de ver en qué medida lo que él está enseñando en su aula de clases o a través de los recursos tecnológicos se está internalizando en los hogares.  En este último escenario, cobra  gran importancia lo anterior, puesto que los más afectados con la pandemia han sido los niños y niñas por la falta de contacto social.

Video 2:

De allí que los planteamientos anteriores, nos llevan a lo expuesto en el video nro 2 titulado: “Qué método de aprendizaje utilizar en clases online y no aburrir a los alumnos” donde el presentador propone el uso del método A.I.D.A: Atención, Interés, Divertido y Acción con el cual el docente puede captar la atención de sus estudiantes al iniciar su clase para fomentar el interés por el aprendizaje, pero haciéndolo desde una perspectiva divertida que generen acciones en los estudiantes encaminados a generar un aprendizaje significativo.  

De igual modo, aconseja el autor, que los docentes no deben utilizar recursos muy extensos puesto que pueden causar distracción y aburrimiento, razón por la cual su clase debe estar estructurada en: Introducción, desarrollo y conclusión. El docente debe explicar claramente cuál es el contenido, qué estrategias utilizará, preguntar en el Chat qué expectativas tienen los estudiantes, realizar breaks de estiramiento, propiciar la participación de los estudiantes y felicitarlos cada vez que lo hagan, por último compartir recursos y actividades para finalizar con un cierre cognitivo y afectivo.