Les cuento qué en estos días tuve interesante charla con algunos maestros, eso si, respetando el distanciamiento social. Dios que incómodo es, pero todo sea por la buena salud.
Por cierto, no quisimos profundizar sobre limitantes de disponibilidad y accesos a herramientas digitales, para no encadenarnos en hechos conocidos por todos.
En fin, allí pudimos disertar sobre el asunto de usar recursos tecnológicos adecuados para formar a nuestros alumnos a través de estos espacios.
El hecho es que la mayoría de educadores manifiestan que mantener la atención de los estudiantes algunas veces se hace dificultoso, pero que de igual manera lo aprecian algunos familiares o representantes, es más, hay niños y familiares que perciben capacidades de algunos maestros que creativamente dominan las clases en línea y otros no.
Les decía, que uno de los aspectos débiles es tratar de lograr objetivamente un aprendizaje que se ve limitado por la interacción e incluso la observación y acompañamiento para ver evolución del alumno.
Sin embargo, lo que vivimos hoy en lo académico y que todo lo que hacemos en la vida, es una oportunidad, precipitada quizás por la pandemia, que nos exige reinventarnos como docentes en la evolución de la educación con nuevos paradigmas de enseñanza.
Ahora bien, les dije a los maestros presentes, que siempre he sentido inquietud por la incorporación de la tecnología en la escuela, la cuál es esencial aprovecharla por qué apoya al maestro a su capacidad creativa en lograr un aprendizajes alternativos. Les comenté: No significa que se sustituya al maestro, no. Es apoyo, a ambos partes inclusive, por qué futuro la presencialidad seguirá siendo esencial.
Quizás muchos no lo saben, pero tuve el privilegio de ser parte del equipo que inicio la idea de implementar la educación en online desde la cuidad donde vivo actualmente, Barinas, Venezuela, específicamente en la UNELLEZ, pero en el camino de su estructuración final mi participación no fue tan intensa, sin embargo, me apropie de otros entornos, como redes sociales y sitios web personales(como jlaya.com) para aprovecharlos e incorporarlos como herramientas de interacción, y de ese modo agilizar aprendizajes, como también mantener comunicación constante con los estudiantes. Sin embargo recibí muchas notificación y mensajes de usuarios que les interesaba lo que allí compartía, de hecho, aún recibo petición de asesorías profesionales sobre lo que aprendí en mis enseñanzas.


Les comenté que no quisiera ser etiquetado de experto, solo quiero ser útil con la experiencia que tengo a nivel universitario, y que de algún modo, sea una referencia de interés para mis apreciados colegas maestros.
Les dije además , que ya no somos docentes que educamos entre cuatro paredes, somos docentes con un espacio más amplio de enseñanza, con más alcance, inclusive con un posicionamiento global que nos lleva a muchos rincones del mundo donde jamás imaginamos que deseen conocer de de nuestras capacidades profesionales.
Y finalmente les dije que nuestras enseñanzas académicas no deben estar dirigidas solo a nuestros estudiantes, sino al todo aquél que tenga necesidad de un cocimiento accediendo a estos espacios digitales. Debemos salir del aula física, estar en internet, eso sí, con creatividad y buen uso de herramientas que nos permitan construir objetos de aprendizajes aficientes sobre de lo que hacemos y decimos en clase, sin que esto sea un proceso estresante y distantes, ni mucho menos frustrante.