Se ha hecho muy difícil para muchos adaptarse a las actividades digitales. La presencialidad hace mucha falta, así como el contacto físico con los demás.

Algunos de mis amigos las ha costado estar frente a las pantallas para trabajar, estudiar, comprar, incluso para encontrar otras panas, pero la verdad, es que pasó a paso se le puede ir encontrando sus beneficios a estas nuevas formas de ser y estar en conexión con otros. El reto es dejarse llevar y aprender de la lógica digital que nos permite convivir en este momento particular y de cambio social.

En mi experiencia profesional, no solo han sido asesorías, conferencias, clase y cursos online, en las que he tratado de lograr un ambiente agradable con los que me escuchan y ven, además intento mantener una dinámica para no distraer la conexión, así que busco disfrutar con música, contenido de valor y diálogos ameno con quiénes compartimos intereses comunes.

Les cuentos, he conocido muchas anécdotas de lugares a través de mi pantalla que jamás lo podría hacer físicamente.

Comprendo que también para muchos otros, acostumbrados al esquema presencial, ‘la virtualidad puede tornarse aburridora’ y no permitirnos buenos niveles de atención, pero creo que tenemos que centrarnos en el lado chévere y aprovecharla adecuadamente en este momento para potenciar nuestras capacidades y habilidades, así lograr otras oportunidades de crecimiento personal.