Profesora EMERITUS de la UNELLEZ a partir del 27 de mayo de 1993. La poeta del programa Educación.

Nació el 5 de abril de 1936 en Guasdualito,  municipio Páez del estado Apure, Venezuela, un día de San Marcos Evangelista. De allí el origen de su nombre que lo colocaban por el almanaque de los hermanos Rojas. Sus padres: José Gregorio Nieves y Benícia Arguello.

Se crio en la comunidad El Platero del municipio  Páez Guasdualito.

Fue una época donde el llano era una extensa sabana y el Platero era su tierra, rodeada por ríos, llanos, árboles, pájaros, flores. Época en la que  los grandes vapores llegaban por el río y descargaban su mercancía importada de Inglaterra.

En la misma comunidad El Platero a los 6 años, su madre la mandó a la escuela  Federal graduada “Pedro Camejo”, nombre del soldado héroe de las filas del general José Antonio Páez de quien moribundo, se despidiera de su jefe en la llanura de Carabobo en 1821. 

La escuela, solo para niñas estaba estructurada en dos turnos. La educación  era tradicional, memorística, sancionadora; pero diversa, humana, direccionada e influenciada por la señorita Herminia Pérez, dotada de una grandeza de maestra, con mística, vocación, amor y respeto por la docencia, fue una educadora de elevados principios, acreedora de la más alta estima, admiración y respeto por la generalidad del pueblo.

 Aprendió a leer con el método del deletreo…lo importante era fijar los sonidos y repetir las lecciones”. La señorita Herminia preguntaba ¿Por qué no se sabe la lección? ¿No comió? ¿Qué le pasó?

La inspiración de la maestra y de su vieja fue de gran arraigo en el desarrollo de su personalidad: “Su madre hacía poesía cuando   la acompañaba a la escuela”… “la belleza del paisaje apureño  convertía a su madre en poesía y ella se envolvía en palabras”.

Los ríos, las garzas, el canto de los pájaros se constituyeron en su guía, como recurso básico del proceso de aprendizaje.

…y nuevamente el lunes…, “el lunes cívico” los dos himnos se entonaban…, la distancia entre una niña y otra, el silencio del llano se hacía presente.

 “La lectura se iniciaba bien temprano”, El cuento, la narración y el dictado, fueron actividades que permanecían en el día a día de su escuela.

 En cuarto grado (año 1946) era lectura obligatoria la novela Doña Barbará, porque para la época en esa tierra viva Doña Pancha Vásquez que tenía un hato muy grande y su padre era obrero en esa finca. Me cuentan que su madre le decía … “allá con Doña Pancha se la pasa un señor que escribe mucho…” por eso es que se dice que Doña Pancha fue la inspiradora de la novela Doña Barbará. Era una mujer de un carácter muy fuerte…

El ejercicio  constante con el uso de aspectos gramaticales: el punto, la coma, el asterisco, signos de admiración… “las cuatro operaciones básicas en matemáticas debían aprenderse…” dramatización de hechos,  fueron estrategias fundamentales, en ciencias sociales con apoyo de los elementos de la naturaleza: ríos, bosques, fauna, sonido.

Las tareas para la casa ayudaban a reafirmar el aprendizaje: “la mamá fue de gran apoyo”. Ella la ayudaba en las tareas.

 “la preparación en primaria habilitaba para ocupar un cargo”. Su mamá cuando estudió le enseñó no sólo a leer, sino también a coser, bordar que por cierto lo hacía bellísimo.

 “Desde las aulas de primaria nació su vocación de ser maestra, teniendo como modelo a la señorita Herminia…”

Su hermanito  la ayudó para continuar sus estudios” así obtuvo el título de maestra     de Educación Primaria Urbana en Valencia, Edo Carabobo, terminó los estudios en 1955, pero le entregaron el título en 1956, cuando cumplió la mayoría de edad.

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Se fue a estudiar gracias  a que su hermano Antonio apoyado por su madre. Él se puso en contacto con una señora de apellido González familia del profesor González en Guasdualito y le pidió para que viviera en su casa de Valencia. La señora dijo que si, pero resulta que la puso a trabajar como muchacha de servicio doméstico. Ella planchaba, lavaba, hacía las empanadas y el café que vendía en una bodega que tenía, esto hacía que se levantara a la 2 de la madrugada para dejar todo listo e irse a la escuela. “Comía panelitas de San Joaquín que era lo más barato y estudiaba con una vela hasta altas horas de la noche…”. Esto le enseñó a planificar para poder lograr sus propósitos, lo contrario era fracasar.

Para el año 1966 recibió el título de Prof. De Educación Normal en la especialidad: Castellano, Literatura y Latín, título que convalidó la UPEL para 1993.

 Como maestra se inició en Barinas en la escuela privada Eduardo Delgado Fuentes. La experiencia fue muy buena y le permitió entender y aplicar lo relativo a la práctica del hecho educativo esencial, al descubrir debilidades en el inicio de la formación como Maestra, en la acción concreta del aula de clase. Ella recuerda algunas vivencias significativas: entre marzo y abril  era obligatorio asistir a los desfiles de la semana de la patria, creados por Pérez Jiménez. Los ensayos se hacían en la av. 23 de enero, llamada en esa época  Av. “Los Bambúes”. 

Asistió con sus alumnos a la inauguración del Hotel Llano Alto de la Conahotu el 6 de enero de 1957. Hoy día sede de la UNELLEZ.

A mediados del año 1957 regresó a Caracas y trabajó en 1958 en el colegio Santísima Trinidad. El 1 de octubre de 1960 le dan el cargo como Maestra Preceptora y trabajó en el cerro El Amparo, en la Escuela Unitaria. “Visitas obligatorias eran actividades necesarias en el aprendizaje: Monumento de Bolívar, Catedral de Caracas, Panteón Nacional entre otros.

Entre 1966 y 1978 trabajó en Maracay en la Escuela de Comercio Industrial Andrés Bello. Las artesanías y artes industriales eran trabajos de construcción diaria. Le dio clases a muchga gente importante de la ciudad lo que le permitió tener muy buenas relaciones sociales en círculos militares inclusive. Le dio clases al hoy famoso cantante Cristóbal Jiménez. Con él se hizo un gran trabajo con los estudiantes enseñándoles el amor por la música llanera y crearon un área de cultura donde él como estudiante contribuía de manera eficaz a estimular a los muchachos. Ella monto una obra de teatro llamad “El Cristo de las Violetas” con la que se represento  a la escuela ganado premios, y reconocimientos. Fueron un verdadero honor para ella.

Como era una época donde no existía el internet, no había grabadores y teníamos que escribir mucho y rápido, le dedicó a aprender taquigrafía y le encantaba dar fonética, latín, griego y física articulatoria (mover todos los órganos para producir sonidos).

 Ingresó luego por contrato en 1978 a la UNELLEZ a solo un año de haberse iniciado la primera corte de estudiantes, formó parte del desaparecido programa Complementación, específicamente para dictar el subproyecto: Lenguaje y Comunicación. Formó parte de la comisión que creó el Programa  Educación y el 1983, cuando el programa nace como tal paso a formar parte de la planta profesoral de este programa. Preparó los cursos de: Lenguaje y comunicación,  vivencial lengua, lengua española y lecto escritura. En 1989 es nombrada Jefe del Subprograma: Pronafordo  (igual a lo que hoy se llama Misión sucre). En ese periodo de vida profesional universitaria, obtuvo el título de Magister en Docencia Universitaria año 1991.

Aprendió a estudiar la lengua indígena: Quechua y el verbo Yaruro, sobre todo en lo relativo a gramática.

Allí se elaboraron módulos de aprendizajes, videos, ensayos, libros publicados en coautoría con la Prof. Alba de Salazar llamados “Zamora el Gran Sembrador” y “La UNELLEZ la Universidad que Siembra” que es una Memoria de la Institución”. Fue condecorada con el ensayo ganador:  “100 años de Pasión en Homenaje de Líricas Letras” en el   I concurso literario de la UNELLEZ . También escribió Discurso de Zamora”. Poemarios escritos: “Arados” y “Semblanzas de Zamora”. Fue  condecorada con la orden Rodríguez Domínguez en Primera Clase 1992.

Hoy nos dejó, pero nos deja un gran legado con su vida terrenal.

Autor: Profesora Alba de Salazar y Profesor Juan Laya.